martes, 21 de julio de 2009

Corre, Rocker. (8)


"Sobre 1980 se escuchaba una música excelente en los barrios. La actividad cívica, dentro del esperanzado horizonte democrático recién estrenado, había favorecido la inquietud cultural y el asociacionismo en la periferia de las ciudades" (...) Por una vez, ser un país que llega tarde a todas sus citas de la centuria nos benefició, volcando en la batidora una síntesis de medio siglo de influencias juveniles de la que se licuó una gota de carácter propio. Es decir, toda una generación proclive a la humorada nihilista. Decíamos llamarnos punks, pero en el fondo había una palabra castellana mucho más adecuada. Eramos gamberros, solo pacíficos y sencillos gamberros. la mejor definición que se me ocurre para un artista".

lunes, 20 de julio de 2009

Corre, Rocker. (7)


De una manera superficial, veíamos en esa generación una obsesión por el desgarro de la contienda del treinta y seis que nos parecía aburrida, provinciana y anclada en el pasado. Ingenuamente, pensábamos que, por no haber sido traumática para nosotros, la memoria de la guerra civil tampoco nos marcaría. De manera injusta, hacíamos un mismo paquete odioso con el cansancio de ese tema y otras preocupaciones de la generación precedente (masturbación culpable, problemas para aceptar la pulsión sexual indiscriminada, etc.). Aceptábamos nuestras ventajas como si fuera la normalidad, sin darnos cuenta de lo excepcional de nuestro caso. Los que debutamos como adolescentes ambiciosos en 1977 disfrutamos de una educación extraña e irrepetible. Hasta los doce o trece años recibimos en las escuelas los últimos y descafeinados rigores de la catequesis tardofranquista que, con la vista puesta en el futuro, ya ensañaba sus patéticos intentos de puesta al día. Eso nos otorgó perspectiva suficiente como para valorar hasta qué punto podía haber resultado desesperante y opresivo recibir toda tu educación en ese ambiente de fariseísmo. justo cuando empezábamos a segregar las hormonas de la edad más decisiva, empezó la transición democrática. Desfilaron entonces por aquellos colegios unos sexólogos y psicólogos que contradecían abiertamente la versión de la vida promovida por los sacerdotes apenas dieciocho meses antes. Esa visión tan seguida de las dos caras de la moneda creó toda una generación de escépticos posibilistas, de saludables cachorros de fauno. El grupo más efectivo de ácratas y terroristas culturales que he conocido tenía quince años y era un curso completo de bachillerato. El mayor susto para la gente de orden en cualquier época de transición hacia unas libertades puede ser comprobar con qué naturalisdad germina la semilla del librepensamiento entre los jóvenes.

Corre, Rocker. (6)


Por tanto nos situamos en el extremo opuesto de los telúricos cantautores barceloneses de la guitarra de madera. Nosotros teníamos guitarras eléctricas y, con la misma voluntad de protesta que ellos, teníamos el punk rock. El entendimiento, a pesar de ese mismo origen, fue nulo por ambas partes. Los progresistas que habían nacido tres lustros antes que nosotros, después de desgastar su primera juventud bajo el techo gris de la última suela franquista, se decepcionaban ante unos frutos de la transición democrática que siempre resultaban magros con respecto a sus anhelos de alopecia y celulitis, dieron por sentado de manera superficial que a nuestra oposición estética le debía acompañar necesariamente la misma toma de posición ideológica. lo mínimo que nos llamaron fue fascistas. Resultaba inútil argumentar que interesarse por la cultura musical de un país no significa estar de acuerdo con su política exterior. Era vano también recordar que el rock procedía de los afroamericanos, el estamento más desposeído de aquella cultura. Todo eso puede parecer obvio ahora, pero entonces mi amigo J.M. fue zarandeado en Bilbao por una recia cuadrilla de muchachotes con camisas a cuadros que le acusaban de colonialista. El pecado de mi amigo era llevar tupé y cazadora de cuero en lugar de barba y melena. En la pupila de sus agresores brillaba la fiebre compulsiva del "hooligan" que dice en plural "hemos ganado" después del partido de su selección nacional.

domingo, 19 de julio de 2009

Corre, Rocker. (5)


"Un sentimiento de humorada transgresora y de juego perverso empezó a impregnarlo todo. La idea de la diversión irracional parecía muy subversiva. Al fin y al cabo es el mismo origen seminal que encontramos en muchas vanguardias. En lo que a Madrid respecta, el mecanismo de amplificación decisivo fue que se trató de un fenómeno interclasista, alegre y caritativo. Solo allí sse mezclaron sin fanatismos los punks y los rockers, las diferentes tendencias sexuales, la alta burguesía de Liceo y el adolescente de instituto público" (...) Lo dífícil -continúo un tanto académicamente- era crear una épica propia. Después de generaciones de cruzadas y militancias en las resistencias intelectuales, todo el mundo quería frivolizar y reír hasta reventar. Solo era necesario un lugar donde reunirse para tomar la diversión como excusa, y Madrid hizo de caja de resonancia. Lo que luego sucedió es que a veces, de tanto reírse se resienten las mandíbulas; y todo llegó a un punto tan histérico que muchas sonrisas se quedaron inmoviizadas en muecas".

Corre, Rocker. (4)


"En los años siguientes, los habituales círculos herméticos, hecho el reparto parcelario de favores, anunciaron que se había acabado el recreo. Pusieron orden en el patio y empujaron suavemente al centro de la plaza el tótem de las razonables esclavitudes cívicas. En Cataluña, donde una coalición de conservadores nacionalistas ganó las primeras elecciones autonómicas, se notaron enseguida los efectos de la ofensiva bienpensante.

sábado, 18 de julio de 2009

Corre, Rocker. (3)


"En lo que tarda en darse tal descubrimiento, uno se compra un instrumento musical deduciendo que, de cara a las muchachas en flor, ese tipo anodino que en las fiestas está parado como un inútil al lado del tocadiscos resulta un poco más inetresante si, por lo menos, hace el pasmarote con una guitarra colgada del omóplato. No cabía el alma de contento conmigo por haber desentrañado tantos misterios, cuando descubrí que la solución de un problema lo único que hace es poner al contacto con la atmósfera una nueva capa, más sensible y dolorosa del tejido problemático".

jueves, 16 de julio de 2009

Corre, Rocker. (2)


"Conservo el entrañable recuerdo de mi madre allá arriba en lo alto de su silla, soldando cuellos de camisa para pagar las cuentas del colegio salesiano. Recibí de los sacerdotes una educación valiosa e imprecisa, trufada de recomendaciones disparatadas. El punto más débil de su pensamiento era que basaban su epistomología en el comentario de texto de dos obras: un relato como titulado El catecismo y una novela por entregas llamada La Biblia. La trama resultaba enrevesada y la sintaxis bastante pobre. Los personajes quedaban desdibujados en su mayoría. Aparecían tres simpáticos contrabandistas que se dedicaban a transportar metales preciosos a través de las fronteras. Uno de ellos, Baltasar, era un claro antecedente de la novela nacional africana. Se esbozaban rudimentos de perspectivismo y narrador fragmentado. Recuerdo una segunda parte con cuatro periodistas que asistían a la rueda de prensa de un afamado surfista de Nazaret y posteriormente cada uno de ellos daba su versión del asunto.
Contado así podría parecer interesante, pero el autor fracasaba en la estructura y en el ritmo narrativo, dado lo cual prefirió negarse a firmar la obra, quedando esta como anónima y desperdiciándose un amplio horizonte de derechos de autor.

martes, 14 de julio de 2009

Corre, Rocker

A partir de hoy os iré poniendo trocitos del libro "Corre Rocker". Una crónica personal de los ochenta, publicada por Sabino Méndez en el año 2.000.





"Y veo allá abajo a un tipo sentado que soy yo. Con un personaje imaginario a su lado que, en nombre de conceptos que no deberían tomarse nunca en vano, busca allanarse el camino hacia el éxito. Se habla en privado de vender rebeldía como si fueran enciclopedias y, en público, los peores momentos se decantan hacia la demagogia".

miércoles, 8 de julio de 2009